Praia do Forte, la polinesia brasileña

Praia do Forte está estratégicamente ubicada a sólo 50 kilómetros de Salvador, capital de Bahía, en la zona conocida como Costa de los Cocoteros, y es uno de los lugares preferidos para el turismo ecológico.

También llamada “la Polinesia brasileña“, esta villa turística, antiguo pueblo de pescadores, deslumbra al visitante con sus 12 kilómetros de playas donde se alternan dunas, coquerales, piscinas naturales, la reserva ecológica de Sapiranga, y donde serpentean los ríos y prospera una rica fauna y flora marina.

Una de las características notables de esta población es el haber sabido conservar, a través de su intenso desarrollo turístico, el respeto a la naturaleza, lo que le permite ofrecer todos los servicios que espera el viajero dentro de un ambiente tropical y rústico, por ejemplo dentro de la villa no está permitido el tránsito de vehículos, lo que contribuye a conservar su encanto y tranquilidad.


Las atracciones turísticas en Praia do Forte, además de las actividades playeras, son abundantes y variadas. Una de las más llamativas es la observación de las ballenas azules, que entre julio y noviembre se acercan a las costas de Bahía para procrear; también es interesante observar a las enormes tortugas marinas, que eligen esta zona para desovar, y que se hallan protegidas por el proyecto Tamar.

Los aficionados al buceo pueden darse el gusto en los arrecifes de coral que abundan en toda la costa y que atraen bancos de grandes peces y otras formas de vida acuática a 50 metros bajo el mar. La mejor época es enero y febrero, cuando las aguas son más claras.

Otro punto de interés es el Castillo Garcia D´Avila, construido en el siglo XVI en tiempos de la colonia, que fue una de las mayores fortificaciones de América Latina. Este es el fuerte que da nombre a la villa.

Un paseo muy interesante es la excursión a la Reserva Ecológica de Sapiranga, que cuenta con ocho senderos muy bien señalizados para los visitantes con acompañamiento de guías especializados, y dispone además de un centro de atención al turista; una zona de la reserva está destinada a la rehabilitación de animales salvajes.


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Se puede pasear en barca por el río Pojuca, desde su estuario en Praia do Forte hasta llegar a los rápidos. Para ello, se forman grupos provistos de vestimentas especiales y salvavidas; los más arriesgados pueden practicar rafting en los rápidos, y además, se puede observar la pesca tradicional con trampas de liana, conocidas como “jiquis”, usadas para capturar peces, camarones y gambas. En el lugar conocido como Sete Pontes existen unos puentes de madera, usados por pescadores nativos para recoger los peces en los “jiquis”.

En la villa hay cantidad de hoteles, posadas, bares, restaurantes, locales de artesanías, boutiques, así como bancos y supermercados. Las actividades durante el día se concentran en la playa, el ecoturismo y los deportes náuticas, y por la noche hay lugares de diversión en un ambiente seguro.