Música de Brasil, riqueza clásica y popular.

Tocar, cantar y bailar se podría decir que es proverbial en Brasil, pueblo musical y musiquero por donde lo busquen; hasta el andar de su gente parece un paso de baile. Por sus circunstancias históricas, Brasil es un país de mezcla de culturas, y eso se ve también en la música.

Dos tradiciones musicales conviven en Brasil; por un lado, la música escrita de origen europeo, que suele llamarse música clásica, erudita o de concierto, y la música de origen popular o no escrita, combinación de tradiciones europeas, indígenas y africanas.

En determinados momentos esas dos vertientes se entrelazan, y es en ese encuentro donde surge la música brasileña genuina, con sus características peculiares que la distinguen y diferencian de muchas otras.


La música clásica se arraigó en Brasil lentamente a partir de la época colonial. En 1842 se crea el Conservatorio Musical, y surgen músicos brasileños que cultivan la música clásica, como Carlos Gomes, autor de la ópera “El Guaraní”, y otros, que intentan introducir en la música europea ritmos y tradiciones del país.


Hacia 1920 la figura de Heitor Villa-Lobos marca el desarrollo de un nacionalismo modernista, y sólo hacia la década del 60 se afirma la nueva vanguardia con el grupo paulista Música Nova.

La música popular tiene múltiples expresiones, donde se mezcla el elemento portugués con el indígena y el africano, y es muy notable la marca que dejaron los ritmos y el espíritu de resistencia del africano esclavizado.

Históricamente, en distintas épocas tuvieron auge distintos ritmos y melodías, como la modinha y el lundu en tiempos de la colonia; más adelante en el siglo XIX, la polka, derivada de un baile de salón europeo, dio origen a dos expresiones de la música popular urbana, el maxixe y el choro.

En el siglo XX hace su aparición el más famoso de los bailes brasileños, la Samba, difundida a través de las nuevas tecnologías, y particularmente a finales de la década de los años 30 se transforma en un verdadero símbolo de la cultura popular brasileña moderna; a partir de entonces adquiere expresión poética en diversos autores y hacia mediados del siglo se decanta en la obra de autores contemporáneos, como Chico Buarque Caetano Veloso.

En su aspecto más popular, la samba, junto con la marchinha, se definen al impulso de los festejos del Carnaval. A fines de la década del 50 surge la Bossa Nova, que revolucionó la música popular incorporando elementos jazzísticos e impresionistas y una modulación particular en el canto, con autores como Vinicius de MoraesTom Jobim João Gilberto; tradición que continúan desarrollando en el resto del siglo otros músicos valiosos.

Hoy día, el Carnaval sigue siendo el semillero de las “escuelas de samba”, comunidades de populares dedicadas a la samba y que compiten cada año en los ya clásicos desfiles y concursos.