La Costa do Coqueiros, hermosas playas y belleza natural al noroeste de Brasil.

Una de las opciones más fantásticas para recorrer y conocer la costa del noreste de Brasil, es seguir la ruta llamada la Costa do Coqueiros (Costa de los Cocoteros), que a lo largo de sus 193 kilómetros atraviesa hermosas playas, dunas, manglares, lugares de película y de novela, una maravillosa región protegida y preservada por leyes ambientales.

La aventura parte del límite de Salvador de Bahía y culmina en la playa de Mangue Seco, en el extremo noreste del estado, en el límite con Sergipe; el trayecto se desarrolla sobre dos carreteras nacionales: comienza en la Carretera del Coco y continúa en su prolongación, la Línea Verde (BA-099).

A lo largo de la ruta aparecen localidades turísticas originadas en pueblitos de pescadores, como Abrantes, Jauá, Arembepe, Barra de Jacuípe, Guarajuba e Itacimirim; todas ellas se caracterizan por sus playas tranquilas, protegidas por arrecifes, y sus ríos y lagunas.

Los memoriosos recordarán a Arembepe por haber sido el paraíso hippie de los años 60, cuando fue visitada por ídolos como Janis Joplin o Mick Jagger; aunque no todos sabrán que la Playa de la Espera, en Itacimirim, adquirió notoriedad por el arribo del navegante Amir Klink, después de unir, en un viaje a remo de 100 días, las costas de África y las de Bahía.


La Línea Verde comienza en la Praia do Forte y termina en Mangue Seco, con una longitud de 142 kilómetros. 

Praia do Forte es conocida como lugar turístico elegante y a la vez lo mejor del turismo ecológico, con sus playas rodeadas por dunas y cocoteros, y sus piscinas naturales de agua corriente en medio del mar. También es conocida mundialmente por ser la sede nacional del proyecto de conservación de tortugas marinas (Projecto Tamar), creado en 1980 por el IBAMA (Instituto Brasileño para la Conservación de la Naturaleza).

Mangue Seco es una reserva ecológica a la que sólo se puede acceder por barco o canoa y que se redescubrió por el éxito de la telenovela “Tieta do Agreste”, basada en la novela del mismo nombre de Jorge Amado; el paisaje de Mangue Seco está formado por inmensas dunas que recubren los campos de cocoteros, un auténtico desierto a la brasileña.

Paralelamente a la creación de la Línea Verde, el estado de Bahía constituyó el Área de Protección Ambiental de la Costa, para conservar el patrimonio natural y paisajístico configurado por diversos ecosistemas: manglares, dunas, prados, matorrales, lagunas y residuos de lo que fue la magnífica Mata Atlántica.

A lo largo de la Línea Verde, entre Imbassaí y Conde, se levantan concentraciones urbanas, como Costa do Sauípe, Massarandupió o Baixio; donde antes hubo pueblitos de pescadores, hoy surgen grandes complejos turísticos y resorts all inclusive, muchos de nivel internacional, y en Massarandupió se inauguró una playa naturista o nudista.