La Costa del Descubrimiento, hermosas playas del Estado de Bahía.

Aquí fue donde comenzó la historia del país, se conoce como Costa del Descubrimiento una región del sur del Estado de Bahía donde se produjo el desembarco de las naves portuguesas al mando de Pedro Álvarez Cabral, el 22 de abril del año 1500, que fueron los primeros navegantes europeos que llegaron a estas costas.

Tal como la conocemos hoy, la Costa del Descubrimiento se extiende entre las poblaciones de Belmonte y Caraíva, y abarca lugares turísticos de primer orden, como Porto Seguro, Trancoso y Arraial d’Ajuda.

Mata do Descobrimento

Entre Arraial d’Ajuda y los pueblos de los alrededores, existen comunidades indígenas, compuestas principalmente por pescadores y artesanos. Algunas de las poblaciones donde habitan pueden ser visitadas, como Jaqueira, Vila de Itaporanga, Imbiriba y Barra Velha.

Belmonte es un pueblo sumamente pintoresco, situado entre el imponente río Jequitinhonha y el mar; es apreciado por sus atractivos naturales, sus incomparables puestas de sol y la exuberancia de los manglares. El nombre de la población es un homenaje a la ciudad natal del descubridor Pedro Álvarez Cabral.

Praia do Caieirinha – Belmonte

En Guaiú encontrarás parecidas bellezas naturales, el imperdible espectáculo del encuentro del río con el mar, en un lugar que aún conserva una estructura bien rústica. Santo Antônio es un pueblo de pescadores, y tiene la peculiaridad de conservar rasgos de la cultura indígena en las costumbres de los Pataxó.

Santo André es un pueblo alegre y florido, donde se cultiva el arte de manera bastante creativa; hay un cine club que realiza funciones al aire libre, con pantallas instaladas en la playa o en un cajueiro a la orilla del río. Santa Cruz Cabralia y Coroa Vermelha son pueblos interesantes por su valor histórico.

Mogiquiçaba se encuentra justo en el límite de los municipios de Belmonte y a la vera de la ruta BA-001. Bañada por el río del mismo nombre, es el destino preferido por los surfistas y los amantes del turismo aventura. Ostenta la magnífica vegetación de la mata atlántica y opulentos manglares ricos en frutos de mar, y es posiblemente el lugar que más se parece a lo que vio Cabral hace más de quinientos años.

Trancoso

Cuenta además con: dos manantiales y un mirador. Es un lugar ideal para la pesca, especialmente para los que gustan pescar róbalo. Sin duda uno de los mayores encantos de Mogiquiçaba es el agua, sea en las fuentes o en la pequeña cascada que se formó por la canalización de aguas subterráneas naturales; y aunque actualmente debido a la deforestación tiene que llover mucho para que brote el agua, lo cierto es que nadie que pase por allí dejará de beber, bañarse e incluso llevarse a casa esa agua rica en minerales.

La playa es muy hermosa. Cuando baja la marea, se ven corales a izquierda y derecha, y en el medio pura arena. Por eso las olas rompen en el medio y lentamente en los extremos, verdadero paraíso para el surf.