Imbituba, capital nacional de la ballena franca.

El municipio de Imbituba, situado a 90 km al sur de Florianópolis, en el estado de Santa Catarina, está reconocido actualmente como la capital brasileña de la conservación de las ballenas.

Imbituba se encuentra ubicado en el corazón del Área de Protección Ambiental de la Ballena Franca, creada en el año 2000 con la finalidad de asegurar a estos cetáceos, que utilizan la costa centro-sur de Santa Catarina como lugar de apareamiento y reproducción, la necesaria tranquilidad para la procreación y cuidado de sus crías.


El Área de Protección Ambiental procura armonizar la actividad humana con la preservación del medio ambiente, lo que hace de Imbituba uno de los municipios más bellos de la costa de Brasil. En la playa de Itapirubá Norte (municipio de Imbituba), frente a una de las ensenadas con mayor frecuencia de avistamiento de ballenas francas en Brasil, tiene su sede el Centro que nuclea las actividades del Proyecto Ballena Franca.

El Centro Nacional de Conservación de la Ballena Franca cuenta con un espacio para visitas, un observatorio de ballenas, laboratorio de investigación, oficinas administrativas, y otras dependencias. Dentro del mismo proyecto, se creó también el Museo de la Ballena Franca, en un añejo edificio en cuya reconstrucción participaron los antiguos cazadores de ballenas, lo que es todo un símbolo de los cambios producidos en el último siglo. Es el primer museo en América del Sur en reunir información sobre la historia de las ballenas, de las matanzas que sufrieron y de la lucha por su preservación.

Anualmente se celebra en Imbituba la Semana Nacional de la Ballena Franca, con reuniones y debates técnico-científicos y actividades culturales y deportivas. La observación de ballenas es todo un atractivo turístico que convoca cada vez mayor cantidad de visitantes del país y del exterior.

En general se ve a las parejas de madre y cría nadar en sentido paralelo a la costa, a menudo mostrando la aleta pectoral o la gran cola, o dar saltos espectaculares fuera del agua; y todo eso muy cerca de la playa.

La temporada reproductiva de las ballenas francas en Brasil es de julio a noviembre, pero el mejor momento para avistarlas en el área de protección de la playa de Itapirubá es entre la segunda quincena de agosto y la primera de octubre, que es cuando hay mayor número de ellas en la región, permaneciendo por varios días en las ensenadas.

Precisamente por ser área de protección ambiental, el visitante debe respetar ciertas normas para disfrutar plenamente del espectáculo natural sin perturbarlo. Por ejemplo, en el avistamiento desde una embarcación, respetar las zonas cerradas a la observación, conservar las distancias con las ballenas, no interferir con sus movimientos ni hacer ruidos innecesarios.

Para verlas desde tierra, conviene buscar lugares elevados y utilizar prismáticos. Es recomendable utilizar servicios de operadores especializados; en la oficina de informaciones del Proyecto Ballena Franca se puede obtener asesoramiento al efecto.