El Parque Nacional de Tijuca, una selva en Rio de Janeiro.

La ciudad de Río de Janeiro, capital del estado del mismo nombre, se encuentra emplazada en un entorno natural magnífico, donde se dan cita montañas pobladas de frondosa vegetación y playas paradisíacas.

Dentro mismo de la ciudad existe una amplia zona montañosa totalmente selvática que forma un oasis en el corazón de la urbe: es el Parque Nacional de Tijuca, a 20 kilómetros del centro de la ciudad.

El parque abarca un área de 3.300 hectáreas y se divide en tres núcleos: Floresta de Tijuca, Serra da Carioca y Pedra da Gávea/Pedra Bonita. La flora fue devastada a fin del siglo XIX para dar lugar a plantaciones de café, posteriormente se reforestó con su vegetación original, pero además se introdujeron especies de la Floresta Atlántica como ipês, jequitibás, jacarandás y sapucaias. Este parque ha sido declarado “Reserva de la Biosfera” por la UNESCO.

Pedra da Gávea

Hoy el Parque es una zona de recreo, con una buena infraestructura para favorecer las visitas turísticas y actividades deportivas y recreativas de ocio ecológico; así, por ejemplo, hay facilidades para la práctica del senderismo, con vías señalizadas, acceso a miradores con vistas panorámicas de gran belleza, interesantes excursiones para los aficionados a la espeleología, y otros atractivos.

La visita a este lugar es imperdible; pasear por las sinuosas carreteras y visitar las atracciones es programa para un día entero. En todos los casos, siempre conviene unirse a un grupo, como en las visitas guiadas, para no correr riesgos en zonas alejadas del centro urbano.

La colina del Corcovado forma parte del Parque Nacional de Tijuca. El Corcovado es un monte o cerro (morro en portugués) muy vertical, de 710 metros de altura, desde el cual se domina toda la ciudad, y tiene el atractivo adicional de su frondosa vegetación; en la cima se alza el famoso monumento del Cristo Redentor, una colosal estatua de Cristo mirando la ciudad, que es otro de los símbolos de Río de Janeiro y de Brasil. Este monumento se inauguró en 1931 para conmemorar el centenario de la independencia de Brasil, y recientemente fue elegido como una de las siete maravillas del mundo.

Cristo Redentor en la cima del cerro Corcovado

La vista panorámica desde el Corcovado es de impresionante belleza, y casi le gana a la del Pan de Azúcar por ser mucho más alto y abarcar mayor extensión; pero el Pan de Azúcar tiene la ventaja de estar más próximo a la ciudad. Recientemente se han instalado escaleras mecánicas para facilitar el acceso a la cumbre del Corcovado. 

También hay un tranvía turístico, que sale cada treinta minutos desde la base de la montaña. Aunque menos atractivo, también se puede ascender en coche, y para los más aventureros (y sacrificados) es posible hacer el trayecto a pie.

Hay que tener cuidado al elegir el día para subir a la montaña, porque es frecuente que se acumulen nubes en la cima. Si pensáis venir de vacaciones y ha habéis reservado vuestros vuelos a Río de Janeiro, ésta es una visita que no puede faltar en vuestro itinerario.



Fotos: Panoramio