El Parque Nacional de la Chapada Diamantina.

La Chapada Diamantina es una sierra que corre a través del estado de Bahía, de norte a sur, con una altura promedio de más de mil metros.

El Parque Nacional del mismo nombre se estableció en 1985 y contiene gran variedad de ecosistemas: cerrado, mata atlántica, caatinga, y es el hogar de infinidad de especies vegetales y animales.

Entre las plantas se destacan las orquídeas y las bromelias, de las que se encuentran diversas especies; las montañas más altas, que alcanzan los 1.800 metros, albergan una variada fauna: ciervos, el pequeño felino conocido como jaguatirica, roedores como los mocós, reptiles como los teiús.

La Chapada Diamantina ofrece uno de los paisajes más fascinantes de Brasil, y hoy es una joya del ecoturismo, pero hubo una época en que el atractivo de la zona no era su flora y su fauna ni la belleza de sus panoramas, sino la abundancia de piedras preciosas. De hecho, la Chapada Diamantina era una región casi inexplorada, habitada por los maracás. En 1770 se encontró oro cerca del río Contas, y fue entonces cuando comenzó la colonización de la zona. Vinieron exploradores de otras ciudades mineras, los “garimpeiros”; en 1844 se hallaron los primeros diamantes y esto hizo de los garimpeiros las figuras más importantes de la colonización.

Esto ocurrió desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX, período en que Brasil fue el primer productor mundial de diamantes. La decadencia sobrevino cuando se descubrieron diamantes en Sudáfrica, pero aquella increíble prosperidad dejó memoria viva en los caminos abiertos por los garimpeiros que hoy son aprovechados por el turismo de aventura y el ecoturismo.

Morro do Camelo

Esos caminos que parten de la ciudad de Lençois y conducen a las cuevas, montañas y cascadas constituyen la gran atracción de la zona; todavía es posible encontrar algunos viejos garimpeiros, que vivieron y experimentaron en carne propia lo que fue la riqueza del diamante que hizo famosa a la región, y hoy viven de actividades agrícolas. Subsisten también como testigos de aquella época de esplendor, los edificios coloniales que representan la arquitectura de aquel tiempo, que se conservan en gran número en las ciudades que bordean el Parque Nacional. Lençois, la principal ciudad de la Chapada, a 400 kilómetros al oeste de Salvador, fue construida alrededor de la explotación del diamante, y hoy es considerada Monumento Nacional por sus reliquias arquitectónicas.

Las montañas de la Chapada son el resultado de un proceso de erosión que tuvo lugar en remotas épocas geológicas, formando torres de minerales que los maracás, los primitivos habitantes de la región, llamaban “tepuy”. Son formaciones que desde tiempos ancestrales han alimentado la imaginación popular, creando toda clase de leyendas; los más fantásticos son los conocidos como el Morro do Tambor, el Calumbi (o Morro do Camelo) y el Morro do Pái Inácio, cada uno con su historia particular.