El Parque Nacional de Brasilia.

El Parque Nacional de Brasilia es una gran reserva ambiental situada a pocos kilómetros al noreste de Brasilia; abarca las cuencas de los ríos Torto y Bananal, tiene una extensión de más de 40.000 hectáreas, y es administrada por el IBAMA.

Curiosamente, en un lugar tan próximo a la zona urbana se pueden ver ejemplares de la fauna silvestre, como el venado de campo, el zorro, el tatú mulita, el oso hormiguero entre otros, y una vegetación muy variada, formada por campos, cerrados y matas ciliares; hay puntos estratégicos en el parque desde donde los puedes observar y capturar con el objetivo de tu cámara si eres aficionado al safari fotográfico.

Sitio ideal para la práctica del ecoturismo, el Parque cuenta con dos sendas en su zona interior, la del Capivara, que se recorre en unos veinte minutos, y la del Cristal Agua, algo más extensa, de una hora más o menos de caminata.

Una gran atracción del Parque son las piscinas naturales como la del Pozo Azul, de aguas límpidas y de coloración azulada, formada dentro de una roca de cuarzo, y las que crea la Cascada de Mumunhas, con su relieve accidentado.

Otras piscinas surgieron a partir de los pozos de agua que dejó en la zona costera la extracción de arena que se empleó en la construcción de la ciudad de Brasilia.

El turista encontrará en el Parque buenas comodidades, dos piscinas de aguas minerales que se renuevan constantemente, y un museo donde se exhiben las especies de fauna y flora locales.

Es interesante recordar que el área donde se sitúa el Parque fue, en tiempos de la búsqueda y explotación del oro, lugar de paso de los cargamentos que se transportaban desde los yacimientos de Goiás hasta Bahía. Allí se hacía el “recuento” (“contagem”).

La creación del Parque, en 1961, tuvo que ver con la construcción de Brasilia, ya que dentro de los límites del parque se formó un vivero de plantas destinadas a la arborización de la nueva capital.

Lamentablemente, en septiembre de 2010, un voraz incendio arrasó con casi la cuarta parte del parque en menos de 24 horas; el fuego se debió a la sequía que este año fue particularmente intensa en la zona centro-oeste del país, donde se halla ubicado el Parque, según informó el Instituto Chico Mendes que estudia la biodiversidad. Hacía casi seis meses que no llovía. El cuerpo de bomberos trabajó intensamente para controlar el fuego y salvar la mayor parte de la reserva.