El Camino de Itupava.

Los caminos antiguos son rastros que dejan los pueblos de su paso por la tierra. Hoy vamos a recorrer uno de esos senderos históricos, el Camino de Itupava (Caminho do Itupava en portugués), en el estado de Paraná.

En su origen, fue un camino colonial abierto durante el siglo XVII sobre el trazado de antiguas huellas indígenas, para comunicar el planalto con la costa a través de montañas escarpadas, densos bosques y ríos con cascadas, en tiempos de la búsqueda y extracción de minerales.

Caminho do Itupava1

El Camino de Itupava unía Curitiba y Morretes, y durante doscientos cincuenta años fue la única vía de comunicación entre esos dos puntos, hasta que fue abandonado a fines del siglo XIX, cuando se introdujo el ferrocarril y poco más tarde se construyó el Camino de la Graciosa.

Caminho-do-Itupava-Tilha-de-Pedras

Hoy el Camino de Itupava no cumple funciones económicas, sino que conserva su valor como testimonio del patrimonio histórico y natural de la región. De la extensión original, fue recuperado el trecho entre Borda do Campo, en Quatro Barras, cercano a Curitiba, y Porto de Cima en Morretes, donde empalma con el Camino de la Graciosa. Se conserva en gran parte el pavimento original de piedra hecho por los indígenas bajo las órdenes de los jesuítas.

Casa da Ipiranga

Casa da Ipiranga

El camino cruza tres áreas de preservación ambiental en medio de la floresta atlántica, pasando por varios ríos y saltos. En su trayecto cruza en dos lugares la vía del ferrocarril Curitiba – Paranaguá: al lado de las ruinas de la Casa de Ipiranga y en el santuario de Nossa Senhora do Cadeado.

La Casa de Ipiranga fue edificada, unos años después de construido el ferrocarril, en lo que antes había sido un campamento de obreros en el cruce con el Camino de Itupava; fue primero residencia del ingeniero en jefe de la línea, luego utilizada como club de los ingenieros hasta la privatización de la línea, en que cayó en desuso. Fue habitada también durante un tiempo por el pintor Alfredo Andersen, quien dejó en sus telas retratados los hermosos paisajes de la sierra.

En el segundo cruce del Camino de Itupava con el ferrocarril se encuentra la capilla de Nuestra Señora del Candado, inaugurada en 1965, que se levanta en el sitio donde antes existió una construcción de madera para uso administrativo, al pie de una colina, en un lugar que goza de una espléndida vista de las montañas, motivo de varios cuadros del pintor Alfredo Andersen.

santuario Nossa Senhora do Cadeado

santuario Nossa Senhora do Cadeado

El río Ipiranga es un rió torrentoso, lleno de saltos y cascadas, lo que se aprovechó para construir una pequeña usina hidroeléctrica que en otro tiempo abastecía de energía a la Casa de Ipiranga.

Hoy quedan las ruinas, que ofrecen a la vista del visitante un magnífico panorama con las voluminosas cascadas que forman en su base una piscina natural, donde es agradable tomar un refrescante baño.