Disfrutar de la naturaleza en la Chapada do Araripe.

La Chapada do Araripe es una altiplanicie que se ubica en la zona fronteriza entre los estados de Ceará, Piauí y Pernambuco; en ella se conserva una floresta nacional, protegida desde 1946, y además un área de protección ambiental y un geoparque.

La chapada tiene una extensión de 160 kilómetros de este a oeste, y unos 50 kilómetros de anchura. Se la considera un oasis, porque mantiene en el subsuelo un amplio reservorio de agua.


Se trata de una región que en un remotísimo pasado estuvo sumergida, y la Cuenca del Araripe se comenzó a formar mientras América del Sur se estaba separando de África, en los tiempos legendarios de la fragmentación del antiguo continente Gondwana.

Además, la cuenca sedimentaria forma acuíferos, y existen varias fuentes de agua diseminadas por toda la zona de la chapada. Las especies vegetales que prosperan en la zona son abundantes, y presentan notable diversidad; la fauna es rica en aves, mamíferos, reptiles e insectos; inclusive, se descubrió en la región un ave que se halla en peligro de extinción, conocida como el “soldadito del araripe”.

La Chapada do Araripe es también un sitio paleontológico, y estudios hechos por un equipo del Museo Nacional descubrieron varias especies de dinosaurios, como el Santanaraptor placidus y el Angaturama limai. Esto se relaciona con la creación del Geoparque de Araripe.

El Geoparque Araripe fue inicialmente un Área de Protección Ambiental, creado en 1997, debido a que la zona contiene importantes yacimientos de fósiles, algunos de ellos en grandes concentraciones, y cuenta con insectos fosilizados también muy diversificados, ya que pertenecen a veinte órdenes diferentes.

Desde el año 2006 el Geoparque Araripe está integrado a la Red Mundial de Geoparques reconocida por la UNESCO, y es el único geoparque del continente americano.

El Geoparque y el Área de Protección Ambiental tienen por objeto preservar las riquezas naturales de la región. Sin embargo, ello no siempre es sencillo, ya que el fuerte potencial económico de la chapada da lugar a la actividad de industrias que no siempre velan por un desarrollo sustentable. Las principales riquezas que se explotan son las minas de yeso y piedra caliza, además de la extracción de productos vegetales, especialmente maderas.

En la zona de la chapada se han establecido numerosas ciudades, y si bien es cierto que han producido cierto deterioro del medio ambiente, también han aportado actividades que generan buenos ingresos, como la producción artesanal, principalmente encajes y bordados, y han dado gran impulso al turismo.

En este sentido se destaca Crato, situada al pie de la chapada, donde la actividad turística está respaldada por las bellezas naturales de Chapada do Araripe y por los valores históricos de la ciudad, que data del siglo XVIII.