Araxá y sus atracciones.

Situada en el estado de Minas Gerais, en la parte sudoeste, a poco más de 370 kilómetros de Belo Horizonte, capital del estado, Araxá es una localidad renombrada y apreciada por varios motivos.

El clima de Araxá es agradable, con temperaturas anuales promedio de 21ºC, propicio para actividades como paseos a caballo, en bicicleta o a pie; el relieve serrano, con picos que llegan a 300 metros de altura, permite también deportes de aventura, como el vuelo libre.

En las proximidades de la ciudad se encuentra el Complejo del Barreiro, formado por las Termas de Araxá y el Gran Hotel de Araxá; es frecuentado por visitantes de todas partes del mundo, y todo el complejo fue declarado de valor histórico, cultural y artístico para el país por el gobierno de Minas.

Gran Hotel de Araxá.

Las termas son fuentes de aguas sulfurosas y radiactivas de gran poder terapéutico, a lo que se suma un fango negro de origen volcánico, muy eficaz contra afecciones reumáticas y para el cuidado de la piel.

Las Termas y el Hotel están comunicados por una galería suspendida, y desde allí se tiene una vista magnífica de la ciudad y sus alrededores. El Gran Hotel de Araxá fue construido en 1944 y fue símbolo de la prosperidad de su época, con sus espejos biselados, pisos de mármol de Carrara y suntuosas arañas de luces; los jardines fueron proyectados por el paisajista Burle Marx.

Como ciudad, Araxá guarda bellezas panorámicas y arquitectónicas que le han valido ser elegida como escenario para fotos de grandes revistas de modas y de arquitectura, y para la filmación de películas, novelas y series de televisión.

Hay construcciones de la época colonial muy bien conservadas, como la Iglesia Matriz de Sao Domingos, dedicada al santo patrono de la ciudad, con una arquitectura de estilo romano y valiosas piezas góticas en su interior; la Capilla de San Sebastián, que data del siglo XIX, está construida en estilo colonial.

Retrato de Dona Beija.

Otro punto de interés es el museo Calmón Barreto, donde se pueden apreciar pinturas y esculturas de reconocidos artistas.
El nombre Araxá es una herencia de su pasado indígena: proviene de la lengua tupí, y significa “lugar alto donde primero se avista el sol”. Se sabe que en esta región existió un quilombo famoso, el Quilombo de Ambrosio, uno de los más grandes de Minas Gerais. Y las mentas de la mítica Dona Beija resuenan todavía en las calles de la ciudad.

Dona Beija (ó Dona Beja y en español “Doña Bella”) fue una cortesana de lujo, muy conocida; se conserva la antigua casona que habitó, donde hoy funciona un museo y una cafetería, y lleva su nombre la fuente donde solía bañarse desnuda.  

A la hora de las compras, hay mucho para elegir en Araxá: deliciosos dulces y golosinas, alfombras de telar, finos bordados, jabones y cremas hechos con el lodo negro de la zona.

La cordialidad de su gente hospitalaria y sencilla, y la excelencia de su hotelería, serán un motivo más para no olvidarte de Araxá.