
Situado en la Región Norte, Pará es el segundo estado brasileño en superficie después de Amazonas, y casi la totalidad de su territorio se encuentra comprendido en la Selva Amazónica, salvo algunas zonas donde existen formaciones de campos, en la región del bajo río Trombetas y archipiélago de Marajó.
Sus innumerables islas, ríos, lagos, playas y sierras, hacen de este territorio uno de los lugares más interesantes para disfrutar y apreciar las bellezas del paisaje y la variedad y abundancia de la flora y la fauna de la región, un verdadero paraíso para los aficionados al safari fotográfico.
Feliz Lusitânia llamaron a esta zona privilegiada por la naturaleza los descubridores llegados de Portugal. Tiempo después la invadieron los holandeses y los ingleses, ansiosos de hallar valiosas especias muy codiciadas en Europa por aquellos años, como la pimienta, el guaraná, árbol del cual se extrae un polvo utilizado como estimulante, y semillas de urucum, fruto utilizado en la cocina y como protector solar, con el cual además se producen tintes. A principios del siglo XVII comenzó la ocupación portuguesa, al fundar un fuerte en la bahía de Guajará, que dio origen a la actual ciudad de Belém, capital del estado.
La ciudad de Belém es conocida como “Cidade das Mangueiras” por la abundancia de árboles de mango, y su geografía es llamativa por estar repleta de recortes y concavidades que forman pequeñas islas a su alrededor, la mayoría deshabitadas y otras donde existen pequeños núcleos poblados.
Entre esas islas están las de Mosqueiro y Caratateua, con numerosas playas de agua dulce, que reciben cada temporada gran cantidad de visitantes. Está también la isla de Tatuoca, que se caracteriza por ser en ella donde se encuentra la única estación geodésica de América Latina, una de las siete existentes en el mundo.
Isla de Marajó, separada de Belém por el río Tocantins, es la mayor isla marítimo-fluvial del mundo. Es conocida por ser un lugar donde se produce con frecuencia y con fuerza la pororoca, curioso fenómeno debido al encuentro del océano Atlántico con las aguas del río Amazonas, que se mezclan produciendo gran estruendo y formando olas de gran altura; también es conocida por la cerámica marjoara y por alojar los mayores rebaños de búfalos del país. Marajó fue habitada por diversos grupos de indígenas muy diestros en alfarería.
A poco más de dos días en barco desde Belém se encuentra Santarém, una de las más bellas ciudades de la región.
Foto: WorldAtlasPedia